El rescoldo ardía, siempre ardía, tiene la apariencia de una llama normal pero sin embargo se comportaba como una llama perpetua.
Y no sé si eso era en todos los barrios. En el barrio en que lo vi me quedé maravillado, era tal el resplandor tranquilo, pausada, suave, parecía que su calor te acariciara. Si te acercabas no sentías un aumento de intensidad, la calidez te inundaba, sin quemarte. El rescoldo maravilloso lo llamaban, y así era. Ese rescoldo se mantenía ardiendo con cambios intermitentes pero siempre ardiendo, rescoldo sin tiempo, sin pasado, sin presente ni futuro, rescoldo por el que el tiempo solo pasaba para aumentar su fama. Algunos dicen que era el amor...
viernes, 15 de junio de 2018
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