sábado, 9 de noviembre de 2024

¿Quién eres?

¿Quién eres?

¿Quién eres? No investigo pero me vienes, investigo y me desapareces, ¿quién eres? Tu cabeza me ronda y tu mirada me sigue, ¿quién eres cuan en la sombra de mi alcoba me apresas?, tu imagen circunda mis canciones y el mundo desaparece cada vez que me vienes a la cabeza. ¿Quién eres cuando no estás y te creo encontrar sin saber dónde te escondes?

¿Quién eres al capturar los sonidos de mi deseo mientras duermo? ¿Quién eres? Sin saberte te busco y no me respondes y luego aparecen tus palabras en el horizonte flotando tras una nube, coloreando el infinito sin ir ni volver. Nunca estás a la hora del té pero me vienes a la cabeza cuando veo las pastas sobre la mesa porque no hay nada de lo que acontece que te deje de lado. ¿Quién eres si no estás y estás en el aire que rodea mis pulmones cuando respiro tu aroma sin saber el olor de tu cuello?

¿Quién eres si no estás en ningún sitio?, si no te veo ni quieres que te vea porque debes esconder tu alma de miradas peligrosas, ¿quién eres entre tanta oscuridad? ¿Quién eres cuando tomas el tiempo sin quererlo y yo, sin poder ver nada en tus ojos, noto como el sonido de las lágrimas me estremece imaginando que sostengo tu mano en un paseo infinito, descalzos, por una avenida de arena al lado del mar.

¿Quién eres?…dímelo antes de que no pueda averiguarlo.


sábado, 31 de agosto de 2024

Los cielos que no quisiste mirar...

 

Los cielos ni son blancos ni azules, son básicamente el producto de nuestro imaginario poético creado a lo largo de miles de años. SI miras por el resquicio que te deja el espacio entre tu mente y lo que te han dicho día tras día, verás que no hay cielos blancos ni azules, solamente deseos. El cielo nos puede esperar pero no tendrá un único color, el cielo ya tiene pintores de brocha gorda y de pincel fino para decorarlo como se quiera decorar, ni tú ni yo vamos a elegir el tono de las paredes.

Pero ni el cielo es azul ni las cosas se arreglan solas, ni tus besos son de color carmesí. Lo fueron cuando te acercaste la primera vez, a la siguiente ya tenías calculado color del interés y posteriormente yo ya no sabía si era tu color o el que yo deseaba. Solamente te veía a ti, y tú veías otras cosas porque tu plan era distinto.

Los hombres y las mujeres somos distintos y no hay nadie –o sí- que pueda sostener que hay maldades o bondades en esta diferencia. Dicho esto, me harta que el rumor de las palabras repte por un fango odioso que genera odio que odia al que tienes enfrente porque odiando se vive mejor y, lógicamente, se odia mejor.

Altanería dicen algunos, prefiero un disco, me harta en mi altanería o en mi pedantería tanta estupidez, pero no puedo con ella.

Cuando nos escondimos bajo el manto que nos protegía de aquella tormenta de arena siempre me dijiste que me amabas, luego elegiste al domador de la verbena a la que nunca te quisiste acercar y yo elegí un bonito mono de Singapur que saltaba sin control entre las distintas bandejas de comida que nos ofrecían…el embajador siempre me odió por ello y, sin embargo, se enamoró de ti. Se acostó contigo y tú conseguiste una maravillosa estancia en Barbados al a que me  invitaste. Se puede decir que salí ganando…pero no es así, yo no buscaba verte en Barbados, yo solamente escribía versos para que te acostaras conmigo todos los días en un ático en Montecarlo. Viviendo una vida parasitaria de desayunos, aperitivos, vermut, comida, polvo de siesta, y noches snob allá donde fuéramos. Quería que tú y yo fuéramos el alma de cada fiesta de Mónaco, quería que sonrieras de manera cómplice cada vez que te besara en la mejilla. Y tú te fuiste a Barbados donde nadie sabía quién eras pero, sin embargo, estoy seguro que saldrías de allí con unos cuantos miles de admiradores.


viernes, 29 de marzo de 2024

Los asesinos de la inteligencia no llevan armas y son gente tranquila...

 

Y cuando el mundo aparece resulta que tu amigo estaba durmiendo. Nadie quería despertarse con ese sonido. Pero a ti la música te martilleaba, pero no sonaba nada. No había ningún sonido que te dijera que tenías que levantarte…no había un camino, no había una senda que seguir cuando tus impulsos te llevaban a gritar sin ninguna otra sensación que la de vacío.

No había nadie, no estaban ni tus amigos ni tus amigas…porque tus amigas eran distintas, había que nombrarlas cuando hablabas, si querías una cerveza tenías que nombrarlas, y si quería un pedazo de urinario para tu meada universal, tenías que nombrarlas…nadie quería que no las nombraras…así que te levantaste pensando que ya era hora de no pensar en nadie más que en ti mismo.

Pero yo no te dejaba, y me odiabas, por aquello de que yo no soy más que un gilipollas…un idiota que no piensa nada más que en intentar entenderte, pero tu twitter y tu insta te decía que me olvides. Y yo quería estar a tu lado porque mis amigos me importan…pero decidiste que lo mejor era olvidarme, un amargo final para mí, para ti simplemente un paso nuevo en el abrazo del vacío. Eso que nunca pensamos, eso que siempre despreciamos.

La mañana siguiente a tu adiós fue el paso que mis lágrimas estaban esperando para desbordarse por mis mejillas, el minuto siguiente al despertar y pensar en ti y en la novia que no tenía fue el perfecto pasillo al horror que, quizás, esperabais. Me fui a otro mundo, al de la desaparición, a esa realidad que no existe…al camino que llevaba a una catarata eterna en el centro de un continente que nadie conocería jamás. Decidí que no me entenderías, ni tu ni nadie, decidí que me habían obligado a decidir que este no era mi mundo. Los que dictaban las reglas no eran los que me amaban, los que tenían  trucos tenían demasiados. Los que marcaban las cartas no eran los míos y los míos creían en reglas estúpidas escritas por otros que no querían más que odiar.

Y yo solamente quería escapar de tanto odio, de tanta mierda, de tanta humanidad olvidadiza, de tanto ser pendenciero, de tanta ausencia de belleza, de tanto señalamiento, de tanta falta de voluntad de entender al distinto. Entender al que opina como tú es una auténtica mierda. Solamente puedo creer en aquel que intenta entender al distinto.

Todo…todo,…es una mierda. Hay demasiada gente que quiere que muera la inteligencia.

 

 

sábado, 10 de febrero de 2024

que es

Que es el amor

Explícame en tu rutina 

O quizás en tu alegría

O lo mismo en la delicia

De quien cada día atina.

Que es el amor 

Tienes la clave distinta?

La que infunde la sonrisa

Que se convierte en pericia

Para olvidar las horas cansinas

Que es

Dime

No eres capaz

Nadie lo es

Y mientras 

Todos lloramos

Sin ser 

Sin ver

Sin el rumor del destino de anheladas sonrisa

sábado, 20 de enero de 2024

Adios

 Dedicado a las mujeres valientes...


ADIOS

No había rumores, Shalma escribía,

no existieron lágrimas, ni lamentos.

"Los rellanos reían desolados aquel día

mientras te marchabas con el viento."

Shalma olvidó el olor de tu compañía

sin otra brisa que el aroma del recuerdo 

y quizás cierto olor a melancolía,

mientras pensaba “si te cruzas te reviento”.


Shalma odiaba a Simon 


Tanto dolor…

que pudo escribir una antología

de los detalles del desamor

¿Qué sentía?

¿una tortura plagada de agonía

en una inmunda travesía

rodeada de hedionda porquería?


¿Hora tras hora baldía

sintiendo la tiranía

de vivir en la jauría

de la incesante rutina

del que de ti se olvida

con una horrenda apatía?


Y Shalma escribió su biografía

Con esos regueros de sal labrando cientos

de surcos en su rostro sin apenas caligrafía

anhelando el calor de un sentimiento.

Mientras, el sonido de una triste melodía

poco a poco en su alma tomaba asiento

llenando sus venas de anhelada valentía

hasta pensar “si te cruzas te reviento”.


No hubo rumores, Shalma escribía,

feliz, sin olvidar el camino polvoriento

del tortuoso camino de rebeldía

Mas...cada paso feliz, pues “si te cruzas… te reviento”.


viernes, 5 de enero de 2024

Nonis Ianuari en juliano, X Kalendas Ianuari en gregoriano

Escribir cada principio de año cuando no escribes a lo largo del mismo me resulta un poco estúpido, es una traición a uno mismo. Traición extraña pues la traición real es la que se produce cada día del año en el que no te plantas frente a la hoja en blanco. Y, sin embargo, tengo la sensación de una falsedad especial cuando escribo después de tanto tiempo. La falsedad, esa que nos invade cada día allá donde miramos. Somos falsos cuando miramos a nuestras parejas, a nuestros amigos y más aún en el rutinario pasar de los días que van entre el primero y el quinto de cada semana.

Siendo nonis Ianuaris, que alguno pensará que es el 9 pero al ser enero pues no, resulta que me pongo a escribir como una manera habitual de dar la bienvenida al año. Pensando en el pasado reciente me quedo con un disco nuevo recién descubierto, uno de unos muchachitos llamados Slow Pulp los cuales en su segundo larga duración reafirman el sonido de los noventa como su apuesta principal. Reminiscencias de Feeder, Smashing Pumpkies, shoegaze…  un disco este Yard que me hace pensar que sigue habiendo chavales que no se dejan arrastrar por “las modas” de lo que suena sin más y que tienen suficiente personalidad como para apostar por lo que otros no escuchan. Que una banda del 2020 toque con sonidos noventeros es como una banda de 1990 toque con sonidos sesenteros…más o menos –con las grandes distancias de la tecnología y la madurez del rock en 1995 comparada con la de 1965-, y eso fue el brit pop.

Es un placer descubrirlos, melodías que no se conforman con el punto amable y que tiran de guitarras distorsionadas de vez en cuando para dar un toque oscuro a lo que presentan en sus canciones. Medios tiempos agresivos o suaves, guitarras limpias o sucias, simplemente rock indie con ganas de gustar y sin cortapisas ni tapujos por estar alejados de raps, regatones o ritmos latinos tan empalagosos como autotuneados, tan impersonales como conservadores pues siguen el patrón de lo “modelno mi amol”.

Y llevo dos párrafos con Slow Pulp cuando lo que estoy escuchando mientras desgrano estas ideas deslavazadas es a Bill Evans, Young and Foolish del aristócrata del jazz. Ese tipo con gafas de pasta y una vida atormentada que nos regaló la sutileza de su piano en cada tema que acometía. Me acabo de dar cuenta de que no me he comprado un disco de jazz desde hace mucho…¿quizás ninguno este año?

Acabo de mirarlo, me compré el maravilloso swingin’ lovers de Sinatra este verano. No sé si cuenta como disco de jazz, a mí me vale para salvar la bola de partido de año sin jazz. Además me compré hace un año, el 11 de enero, el Let’s get it on, de Marvin Gaye que no cuenta como jazz pero sí como música distinta…vamos, digo yo.

He visto que me he comprado dos discos que he escuchado poco, uno el último de The National, me lo compré para prepararme para el concierto al que luego no fui. El otro el de Pixies de Indie Cindy. Esos junto con otros dos (el de Beth Gibbons y el de Regina Spektor) los tengo que escuchar más.

Y este año se presenta con la confianza en que el ser humano nunca decepciona, por regla general es egoísta, no te puedes fiar de él si se juega algo, su palabra cuenta tanto como la palabra de Loki –elige cuál de ellos-, y es tu amigo hasta que tiene que dar la cara por tu amistad. En los momentos en que tienes que defender tu palabra resulta que siempre te están llamando por teléfono o se te ha olvidado tu palabra o…siempre hay un “o”. Las excusas son esclusas que contienen el vendaval de vergüenza que tendríamos que soportar por nuestra falta de coherencia. Esas excusas son las que hacen que renunciemos a mirarnos al espejo porque nuestra imagen reflejada es muchísimo más fea de lo que nuestra amabilidad con nosotros mismos nos permite imaginar. Dorian Gray lo sabía muy bien…por eso tenía el cuadro escondido.

Empezamos un nuevo año…con la esperanza de todos los años pasados.

Quizás

  El mundo se me cae, demasiado. Hoy se me cae con un amigo, y no tengo claro por qué. Pero siento que se me cae. Hoy el mundo, de nuevo, ...