lunes, 9 de septiembre de 2013

Por escribir, y 2




TE VAS

Te vas entre mil ruidos de silencio

te vas con mis poemas descuidados
te vas y quedo gris en mi descaro
te vas y escribo versos como un necio

Te vas y me pregunto si es buen precio
te vas como acabándose un buen fado
te vas como un invierno siendo mayo
te vas y me aseguras no es desprecio

Y aquí con tu respeto respetado
dejado de palabras por tu parte
mirando una pantalla congelada
no tuve más remedio que echar mano
de un verso triste nuevo para  hablarte
deseando tu sonrisa deseada

Por escribir, y 1


HOLA

 Hola desde aquí o desde allá

hola lo digo sin respeto
lo escupo en el desierto
hola, si no te gusta, no es verdad.

Hola, por ejemplo y sin sal
póngame un pizca de deshecho
con aroma de un vino verdejo
hola, un menú de no respetar

Y ahora, voy y sale esto
apenas sin pensar
lo escribo quizás presto
como un loco de atar
¿palabras de menú? miento,
 palabras por no verte hablar

viernes, 9 de agosto de 2013

Muéstrame tu secreto y dime tu nombre.


Escucho un disco antiquísimo para quien tenga ahora menos de 30 años, desconocido para alguien de menos de 40 y algo con moho para quien tenga menos de 50. El Seven and the Ragged Tiger de Duran Duran. Lo escucho con fruición. Escucho la canción The Reflex y no puedo dejar de pensar que es un pedazo de canción y que la gente ha olvidado lo ochentero, con cierta razón, pensando que los noventa fueron más “auténticos”.

Puede que sí, que los noventa fueran una época de mayor rebeldía. Los ochenta fueron complacientes en sí mismos, hasta las drogas, el rock and roll, el punk decadente era algo que se veía como algo malísimo pero sin fuerza real. El grunge sin embargo irrumpió como una rebeldía ante lo establecido. La sempiterna rebeldía que nunca llega a nada pero que tiene un maravilloso momento de efervescencia.

Lo dicho, escucho Duran Duran, y en ese mismo disco, canción número dos, está la absolutamente perfecta “New Moon on Monday”. Canción sin un acorde de más, sin un átomo de sobreactuación –tan ochentera-, porque cuando va a aparecer justo antes de ese “last time la luna”, resulta que irrumpe el estribillo.
Recuerdo el vídeo, primeros tiempos de la MTV. Recuerdo lo grande que fue encontrarse con un nuevo mundo de sintetizadores controlados después de atravesar el techno mundo de los OMD y los Kraftwerk de finales de los setenta que llegaron revolucionando el panorama musical en una revolución tan liviana como inocua.

A mediados de los ochenta Duran Duran y Spandau Ballet se disputaban el trono del pop mientras los smiths o los cure iban por otros derroteros menos de pista de baile, el punk languidecía, y los jam y police se dedicaban a separarse. Lo menos comercial era menos de salir en Bond Movies o simplemente más independientes,...sin saber muy bien qué quiere decir eso que luego se pondría tan de moda.

Escucho un disco de Duran Duran y creo que no eran nada malos...

Pero esto ya lo he dicho...¿no?


Y venga, y dale...



Reviso mis entradas y son demasiado recurrentes. Quizás porque no pueden ser de otro modo. Hay un faro insistente que avisa de riscos y arrecifes. Y no hago más que referirme a ese risco.

Reviso lo que reviso y me quedo escuchando LoL con Oniria o con una banda de mancos encontrados en la ciudad. Y pienso en cómo fuma o cómo es.

Y Sandance se me acerca haciendo equilibrismos en un piso distinto al veintitrés y ahí aparece como si fuera un reencuentro inesperado que nunca llegará.

Y reviso mis entradas pesadas por el bucle del que no quieren salir, como si no se quisiera despertar de un sueño. Y me acuerdo de que los sueños no son territorio fronterizo para su estancia. Y veo que en dichos sueños ella vuelve a jugar sin que sea inesperado. No, no es inesperado pero es deseado y entonces me dobla el asunto porque no hay forma de entenderlo.

Y la prueba de lo lioso que es todo es que esta entrada va en la misma línea de recordar lo que no sé porqué se recuerda. Pero en realidad si lo sé, lo dejé escrito hace tiempo...

Lo que sí sé es que las letras de LoL me tejen una realidad instantánea para poder comunicarme conmigo mismo, lo cual está muy bien y es de agradecer si quiero oírme. Oirme y oir el mar mientras hay ruidos que aceptamos por detrás. Y me dice que hay ruidos que son todo lo que sabemos. Lo cual hace que te puedas situarte algo mejor.

Y ahí hay cosas o palabras o estrellas que te titilan desde millones de años luz queriendo comunicarte algo, un te amo del otro lado del universo, como pórtico, como los Heechee yendo en naves extrañas que parece que pliegan el universo. Acaso no quise comunicar yo tantas cosas que quedaron varadas en el canal de la voluntad impuesta, en el no quiero entender y lo mejor para ello es no escuchar aunque oiga.

Años sin entender, turbios entendimientos que deciden asentarse como algo real pese a que su realidad es artificial, solo existente por el deseo y no por el subconsciente inmediato.

domingo, 28 de julio de 2013

¿¿¿Y la foto???...pues que me gustó la Britney...¿y qué?

Día cualquiera de un julio cualquiera de un año cualquiera.
Me pongo a Bloom, me compre el disco hace casi un año y lo he escuchado casi nada. Soy así de imbécil. Disfruto de oírlo porque el disco es una maravilla, y yo soy un idiota por no darle la oportunidad que se merece.
Pero mi idiotez es aumentante, porque hace tiempo las nuevas bandas, los nuevos discos siempre tenían su hueco en mi cabeza. Ahora no tienen hueco ni en mi cabeza ni en mi tiempo y es, simplemente, porque soy más mentira de lo que era antes. Ahora no soy más que un maldito farol con una herencia de literatura y música. Lo poco que sobrevive a una partida de póquer, los pocos asideros para no ser un bluff total son mis libros ya leídos y mi músicas ya escuchadas. Ahora apenas leo y apenas oigo cosas nuevas. Y eso es simplemente porque soy idota.
Mi idiotez sufrió un proceso de revolución en un cajero parisino mientras me preguntaba por qué no se abría una puerta para poder hablar de colores de melocotón o de texturas imposibles o de sonidos caleidoscópicos. En ese instante mi idiotez se apropió de un extenso territorio que no le pertenecía. Arrebató, usurpó territorios a mi imbecilidad cultural, dejando paso a una molicie estultícica en la que sigo imbuido.
Y no encuentro más que pequeñas instantáneas en que no ha sido así. La lecutra, de Revolutionary Road, el descubrimiento de Love of Lesbian, y unas cuantas decenas de malos poemas.
Ya no sé componer, o quizás se me olvidó. El caso es que no lo hago.

Y un día cualquiera de un julio cualquiera de un año cualquiera pienso en esto.

martes, 16 de julio de 2013

Mal día...


Hoy es un mal día, me levante a las 5 y media de la mañana y me fui a correr, a los 10 minutos me dolía la rodilla, forcé. Al terminar la rodilla no me dolía pero después de dos semanas sin correr estaba agotado y me mareé levemente. No pude estirar bien, vuelvo a casa andando y la rodilla empieza a dolerme. Empieza mal el día.
Me ducho, lo mejor del día hasta ahora, el agua hace milagros y me dan ganas de quedarme en remojo durante horas. Llego al trabajo con The Hollies sonando en el coche y me entero de una noticia poco, muy poco alentadora.
Me quedo pensando que he hecho mal durante tanto tiempo. Me quedo pensando en si se puede desvincular una vida de otra dentro del mismo ser humano. La dualidad o multiplicidad se me antoja complicada a día de hoy...y sin embargo hace años me salía.
Pienso que me equivoco en demasía, me da la sensación de que no hago lo correcto o si lo hago no sé valorarlo. Pienso que mis minutos son demasiado eternos cuando alguien espera para tomar café. Pienso que la realidad de color azulado ha cogido un apartamento con vistas al mar que no está dispuesta a abandonar.
El momento del escarceo con el día a día no es válido, no tienes espadas, yo no las tengo y el vecino de enfrente ha montado un aquelarre con un gato montés como víctima. No entiendo nada.

No sé nada de nada.
No sé a qué se refería Lou Reed con su Perfect Day. Desde luego no a este día.

martes, 9 de julio de 2013

Relfexiones pergumenianas

Días o gusanos, nervios en el corredor que espera un momento de tu tiempo para liquidarte. No queda nada de lo que eras, no queda nada porque la dictadura te arrebató de ti mismo, eliminó tu ser, prescindió de lo que eras porque no valías para nada.

Cambios insistentes que te favorecen cuando tienes dolor de alma al llorar por lo que valorabas que te abandonó. Porque quieres volver con él cuando nunca te dio un beso, cuando nunca te regaló una lágrima de felicidad, nunca se enamoró de las caricias de tuas manos, nunca pensó que tus palabras eran especiales, nunca supo contemplar tu cabello y quedar rendido, nunca escuchó tus esdrújulas en modo amor, nunca te buscó por las noches al otro lado de un teléfono mientras estabas tumbada en tu cama, nunca buscó el número de una habitación para llamarte, nunca rompió el hielo de un maldito enero, nunca habló contigo deseándote de un modo prohibido, nunca esperó por ti un nuevo asalto, nunca te buscó en un concierto mientras su novio iba de su mano, nunca te sacó del hoyo d ela tristeza sin querer, nunca te pidió que la acompañaras a una isla desierta, nunca sentiste que sus brazos se movieran para impactarte en un golpe invernal, nunca pensaste que su regalo era falso, nunca, nunca, nunca...

Nunca pensaste lo que podrías llegar a quererla.

No sé de dónde viene la imagen, pero siendo una isla me recordó una frase...

El hielo durará mil años y dudo que alguien nos encuentre querida dama.

Hoy lloro, querido Aloysius.

Brideshead Revisited
Gari Sandance

Quizás

  El mundo se me cae, demasiado. Hoy se me cae con un amigo, y no tengo claro por qué. Pero siento que se me cae. Hoy el mundo, de nuevo, ...