sábado, 30 de mayo de 2026

Quizás

 

El mundo se me cae, demasiado. Hoy se me cae con un amigo, y no tengo claro por qué. Pero siento que se me cae.

Hoy el mundo, de nuevo, es frío. No tiene el calor que tanto espero. Hoy el mundo se parece a un infierno de hielo: Hoy me gustaría dormir por unos dos mil o tres mil años. Hoy nada cobra sentido en el castillo de naipes del día a día. Hoy veo que me equivoco cuando no leo, cuando no escucho más música, cuando soy nada porque apenas soy algo que aparece en el universo de la gente.

Hoy he deambulado nocturnamente sin saber si lo nocturno tiene sentido y sin saber el sentido que tiene el ser un enamorado de lo nocturno.

Hoy no estaba entre mis amigos…o quizás sí y simplemente soy un gilipollas.

Quizás tenga la mente demasiado acelerada.

Quizás mi cabeza no está preparada para entender el mundo.

Quizás el mundo juega con cartas que desconozco.

Quizás el rumor en la mañana no puede ser la sonrisa que de manera pérfida me planta la luna de vez en caundo.

Quizás tengo tantos fantasmas que necesitaría todos los castillos de Castilla, Escocia, y de toda la casa de Plantagenet.

Quizás los ojos del universo son demasiado oscuros como para poder entrever mis errores en su juego de dados universalmente eterno.

Quizás los vasos de alcohol de una sonrisa no son más que la mentira de una conversación entre amigos.

Quizás los amigos son distintos por el paso del tiempo. Y se te desencajan de las hormas que tenías ya bien pertrechadas y donde los entendías. Quizás yo también esté fuera de alguna horma.

Quizás toda esta mierda de letras deban estar en alguna basura.

domingo, 17 de agosto de 2025

 

Calor en agosto…

Hace calor en agosto, el año pasado fue en julio, como el anterior, y el anterior del anterior…yo diría que julio también, y antes?  Pues antes la pandemia, y antes, pues antes los hielos, la capa de ozono, el coleóptero libanés, o el mastuerzo de alguien de derechas o de un anti movimiento de muchas letras.

Sí…hace calor en agosto, posiblemente los humanos tengamos mucho que ver, posiblemente podamos hacer algo –quizás poco, pero algo y solo por ese algo habría que apostar-, pero no nos volvamos locos. En agosto siempre ha hecho calor, ¡hostia puta!

Que sí, que puede que haga más, que no digo que no, pero de ahí a sacar una cabalgata mediática en contra de la derecha –todos sabemos que la derecha quiere un cambio climático porque así cuando llegue el nuevo orden mundial de calor la izquierda arderá por sus pecados, que eso es muy de la izquierda, porque es pecadora-. Y a mí la derecha me la suda... como la izquierda, a mí lo único que no me la suda es la gente, pero la gente es de derechas o izquierdas y así no sé dónde vamos a llegar. Porque la realidad es que la gente no es de derechas o de izquierdas, lo es para odiar o para votar o para una entrevista con el micrófono con el periodista –o no periodista- gilipollas de turno que le impele a una respuesta agresiva, para una tertulia agresiva, en una cadena agresiva, para lograr una reacción agresiva. Idos a tomar por culo hijos de puta.

El follonero, el Wyoming, Telemadrid, los del Toro esos, la COPE, la SER…Federico… todos a tomar por culo. También es verdad que el calado intelectual no es el mismo –a mí me puede alguien que es capaz de recitarme todos los reyes españoles desde 1500-, pero que son todos incendiarios de esta piel de toro que tan poco necesita para arder por los cuatro costados. Y, por desgracia, me remito a las pruebas de este verano desolador por tanta hoguera inflamada que está llevando a nuestros campos a la devastación.

Alguien me dijo una vez “yo soy demócrata con los míos”, lo cual es sinónimo de “yo no soy demócrata”, eso me lo ha dicho gente que votaba al PP y gente que votaba al PSOE…lo mismo. De aquí qué podemos deducir…que no existe empatía. Tal cual. Hoy hablaba con un primo y nos dábamos cuenta que la mayoría de las críticas que ejercemos tienen su raíz en una ausencia brutal de empatía. Nadie quiere ponerse en el lugar del otro, es muy jodido, no vaya a ser que, de repente, ¡le entienda!. Joder, y si le entiendo a ver si voy a tener que estar de acuerdo con lo que dice…eso sería horroroso, absolutamente horroroso. Mejor vivir en mi cuenco de soledad alimentada por mis amigos, los de odiar y que dicen que la culpa de todo –ojo, de todo, mira que es difícil- es de el de enfrente. Que odiando se vive mejor…eso lo decía algún gracioso cuando la transición.

Porque debe haber algún intelectual -muchos- que se creen que alguien está urdiendo el futuro de una manera absolutamente calculadora…oye, y podría ser. Pero el ser humano es más perezoso que todo eso, quizás haya alguien que haga eso, pero nunca podría encontrar un ejército intelectual que le siguiera. Por norma el intelectual es perezoso…el intelectual que no es perezoso gana premios nobeles…y no hay tantos.

Dicho todo esto…me hastía sobre todo la ausencia de entendimiento de lo que es el humano. El humano no es honesto ni deshonesto, no es fiel ni infiel, no es sencillo ni complejo, no es de izquierdas ni de derechas…el humano es humano y de pronto se adhiere a un movimiento, o comete un error, o juega al blackjack o se afilia a una asociación de metempsicosis. Pero, si tenemos empatía, todo va a resultar más sencillo.

Y a todo esto…quiero coger algún libro de poesía, quiero ver alguna peli, quiero escribir algo, y quiero entender lo que no entiendo, lo cual es de lo más difícil.

 

Madrid, 17 de agosto 2025

sábado, 16 de agosto de 2025

 

Humano, demasiado humano

Hace años que dejé de entender el comportamiento habitual de los humanos. Mejor dicho, dejé de intentar entenderlo, nunca conseguí averiguar de manera exacta y precisa el porqué de la crueldad o el de la mentira constante o el del abuso o el de la falta de autocrítica como modus vivendi. Dejé de esforzarme por encontrar una justificación más allá de la propia humanidad.

Decidí interesarme más por los comportamientos que me generan una sonrisa, si bien los anteriores me siguen enervando hasta extremos insospechados. Decidí que me gustaba más “El Gran Gatsby” -pese a su final-, de mi adorado Fitzgerald, que “Menos que cero”, del señor Ellis. Entendí que mi universo funciona mejor con lo frívolo, pese a que me genere a veces cierto desprecio por considerar que el mundo es el juego de la moda, que el desgarrador retrato de la mierda que somos.

Pero, pese a todo, no puedo dejar de seguir leyendo el infierno de los humanos, sigo escuchando canciones de horror, sigo mirando la tortura como algo demasiado humano y no puedo evitar sentirme atraído por lo humano.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que, simplemente, me enamora lo humano. Huyo del horror que genera, ese horror que hace que uno repudie su especie. Pero antes de llegar a ese horror hay un montón de veredas que recorren todo el paisanaje que significa la humanidad. Y muchas de esas veredas, de esos vericuetos escondidos en bosques de normalidad son verdaderamente fascinantes.

Diría que el arte es una clara demostración de lo que intento explicar, no hay nada que refleje más la humanidad que el arte. El arte se une a la creatividad, se manifiesta en la escritura, en la creación de sonidos, en pinturas, en moldeados imposibles donde una diosa se viste de caimán como Ammit en una onírica visión de los dueños de la creación del mundo. Zeus toma la forma de un toro para follarse a Europa –siempre me he preguntado por qué hizo eso Zeus, ¿es más atractivo un toro en la cama que un dios???-. El arte inventa, coge las palabras, las imágenes y los sonidos y los transforma para llevarnos a otros universos. El cielo de los dioses esconde las canciones que los humanos componen gracias a un robo eterno como el de Prometeo.

Y para qué vale el arte…posiblemente para nada práctico, a mí me han preguntado por qué repito una película, ¿qué sentido tiene verla dos veces?...no suelo responder a estas preguntas. Pero noto como una lágrima se escurre entre los dedos que dibujan mi pasión por los humanos. Son preguntas de replicantes anteriores a un Nexus 6…sin duda. ¿Cuántos conocen a Deckard?

Volviendo al principio, el comportamiento habitual de los humanos…me aburre. De manera rotunda y soberana. Sin embargo el artista me interesa y, a veces, me fascina. El problema, creo, es que ahora cualquiera piensa que es artista. Y eso me hace volver al apelativo de poeta. ¿Quién puede llamarse poeta? Pues la verdad es que cualquier puede hacerlo, cualquier puede decir que es lo que le apetezca. Los criterios de valor han desaparecido y, además, en cuestiones artísticas se ha decidido que el baremo es el individual. A ver, quién es nadie para juzgar si hay es poeta, músico, escultor o pintor…si tu poesía es “hoy estoy jodido porque no he comido un higo”, o tu obra escultórica es un plátano del mercadona colgando del techo,…qué más da. Eres poeta, músico, escultor o pintor. Pues claro que sí… pues para mi no.

El poeta Joaquín Sabina, también músico, dijo una vez que el soneto es el ruedo donde los poetas toman la alternativa –creo que no lo dijo así pero me permito la licencia-, y no puedo estar más de acuerdo.

En fin…pese a que sigo prefiriendo “Suave es la noche” a “American Psycho” no deja de fascinarme el comportamiento humano que se aleja de lo aburridamente normal, correcto y sin personalidad.

Dicho esto, dame belleza, que eso me enamora.

Madrid 30 de julio 2025

 

COSAS DE VERANO

Oigo cosas feas en la radio, unos que van de pulcros y tienen más suciedad en las espaldas que un camión de basura sin vaciar y otros que van de limpios con un historial de vertederos bastante interesante. Y me cansa, me cansa el “y tú más”. Y como me cansa hoy no hablaré de ello, mejor me pongo a pensar en lo que significa el verano. Algo que es distinto para cada uno, algo que tiene que ver con palabras como desconectar, relajarte, leer, playa, montaña, arena, sol, moreno, restaurante, o yo que sé.

Y todo está bien, Oasis nos decía que puede que el verano esté en su mejor momento, y los zombies que los días de verano después de la lluvia de verano podían ser frescos. Y eso puede llevarme a otro estadio imaginativo. Pero si me quedo pensando enganchado en los coros de los zombies dudo que pueda ir a otro lado…y eso es el verano. El no saber cómo ir a otro lado, el amor que pasa, el terror a septiembre y el olor a una tierra mojada por una tormenta estival que te empapa y que hace que puedas mirar a una mujer preciosa con el pelo empapado sonriéndote. Tu amor de verano.

Yo no tuve un amor de verano, no era de los que hacía bien las cosas en ese entorno…ni en otros. Yo nunca supe desenvolverme, siempre tenía en mi cabeza canciones como “always something there to remind me”. Y nadie conocía esa canción…y si una chica la conocía era porque estaba enamorada de un fulano más alto que yo, más guapo que yo, más fuerte que yo y con unos padres que le enseñaron esa canción. Y, cojones, así no hay quien compita. Mis veranos eran de mirar chicas y de siestas imaginándome protagonista de las pelis de Elvis cantando y con el amor de la playa poniéndome ojitos…pero yo por esos años no sabía tocar la guitarra así que me dio por escuchar a The Velvet Underground, lo cual es el pasaporte perfecto para no ligar en tu puta vida o para enrollarte con una tía medio loca…yo no ligué durante años. Eso sí, miraba las mujeres como el gran objeto de deseo, en plan Buñuel, así de sucio. Que Buñuel sería muy intelectual pero creo que debía ser un guarro de narices.

Pero si pienso en aquellos días y sus podredumbres de gobierno, creo que eran más pulcras, dentro de la mierda, de lo que hay ahora. Y, además, existían bandas de R&R y de R&B…me encanta ponerlo con siglas. Ahora el magnífico regatón se está encargando de laminar la cultura musical y los carcas tenemos que esforzarnos porque las siguientes generaciones conozcan Hotel California…o Champagne Supernova. Hablarles de Van Morrison ya es para nota y si aparece Dylan tendremos que venir con la película bajo el brazo.

Y así vamos pasando el verano, pensando si tiene sentido bañarse o caminar por un cerro sin dirección –como decían los secretos-. ¿Qué podemos hacer en el día a día de un agosto implacable?, bueno pues Van ya lo decía, que habrá días como estos, y que para adelante.

En Madrid, imagino que en otras ciudades será igual, el verano se llena de conciertos que se llenan de gente que se saturan de su propia ignorancia ante el artista que se sube al escenario, se empapan de una pedantería sin sentido y ante la cual quieren sentirse intelectuales…qué tostón. Visto lo cual pienso que me da mucha pereza ir a un lugar donde algún tipo listo quiera darme lecciones de lo que es Van Morrison en el mundo de la música. Seguramente sepa más que yo el fulano de turno, seguramente haya escuchado el Astral Weeks varias veces…pero a mí me da que no. Me da que si le dices Astral Weeks piensa que es un canal de astronomía de twetch o de tiktok. O no…yo qué sé.

El verano es tiempo de pensar en si tenían sentido los meses anteriores…es el interludio de nuestro canto otoñal. Podemos coger un libro o una imagen para dibujarla en nuestra cabeza cambiando los matices, es un momento de calor para reflexionar en si tu mano entiende lo que tu cabeza no controla. Es tiempo de pasear por un paraje ignoto o de andar por los pensamientos que dejaste aparcados allá por enero…

Creo que habrá más textos del verano, entre tanto preparo mis ropas y atuendos para afrontarlo. Preparo mis canciones, libros y pelis, porque el verano es parte de la reflexión del tiempo libre inexistente.

Pero hay gente que no lo entiende y no lo ve y se dedica a bañarse en la playa…

 

Madrid 31/7/2025

 

 

Más verano

Verano. Estío clásico, apenas sonidos en una noche con jazz en mis oídos, el exterior apenas existe y me da por echar a volar un poco la imaginación. Si acaso tengo de de eso, me da por pensar en que he vuelto a coger el Gran Gatsby y me vuelvo a quedar embelesado en la belleza que desarrolla deslizando por la narración el gran Scott Fitzgerald.

Verano, y aún no he empezado mi habitual trilogía de la caballería. La tengo pendiente, esas tres maravillosas películas donde John Ford nos apabulla con su visión de lo que fue el oeste allá por el final del siglo XIX y las guerras indias. Quiero volver a verlas pero, claro, se me acumulan las pelis pendientes. Entre las antiguas que quiero repetir, las antiguas que no he visto y las nuevas…más las series. Así no hay manera de estar relajado en lo que a cinematografía se refiere.

Por otro lado acometo comics pendientes, me sumerjo en el universo oscuro del Batman más oscuro y me dejo por el camino las risas que siempre me proporciona Astérix. Eso y algo de Neil Gaiman que también tengo por leer. Más deberes que un verano pretende dejar en equilibrio y que me parece que va a dejar con más tareas por delante por no dar a basto.

En literatura, aparte de Scott, tengo un par de libros por leer. Y en cuanto a musica, hoy creo que es tiempo de jazz pese a que hasta hace unos minutos llevaba todo el rato con música de Laurel Canyon. Pero me parece que el jazz puede acompasar perfectamente con la languidez del verano Es un tiempo de cielos nocturnos donde intentar averiguar si las estrellas están contemplándote mientras cuentas a nadie que son casi las mismas que te contó una chica en otra noche estrellada inexistente.

Contar estrellas es como contar cuentos inconclusos, nunca sabes dónde parar y siempre tienes algo más que relatar. Otra estrella en una noche de agosto es como una nueva esquina que un personaje dobla sin saber hacia dónde irá su historia. Todos tenemos una historia que contar, y el que no la tiene es que no ha sentido el temblor de la emoción de unos labios, unos dedos o un sonido que le lleva a otro mundo distinto, a veces más excitante, a veces un infierno más…pero siempre distinto.

Tengo la manía de pensar en Caravaggio cuando me viene la palabra infierno y está de,  alguna manera, relacionada con la creación. Caravaggio fue pendenciero y un artista de tomo y lomo, creo que hay, ha habido, muchos así. Chet Baker, Jim Morrison, Rimbaud… Rimbaud, menudo tipo, hace mucho que no leo nada suyo, con lo sencillo que puede ser caminar por su poesía. Pero no lo leo por olvido, llevo tiempo olvidando la poesía, la de otros y mis vanos intentos de darle al verso sin talento. Creo que esto tiene fácil remedio, pero hay que ponerse…como con todo.

No sé si el verano es época de reflexión, a mí me cuadra más el invierno para eso, pero el invierno tiene menos tiempo libre, entre celebraciones, trabajo y horas de luz parece que no hay mucho tiempo para pensar. Aunque para mí el que haya menos horas de luz me permite, sin embargo, darle más vueltas a todo. No sé, quizás sí, en exceso. Cuando has pasado 10.000 veces por la recta de salida quizás es que es momento de cambiar de circuito.

Es el tercer escrito de la serie que he comenzado estos días y veo que estoy bastante yermo a la hora de inventiva. No tengo relatos, poemas, canciones, temas, reflexiones que aportar. Simplemente hablo de mi actitud ante el verano y no acaba de convencerme lo que escribo. Esto es un poco desolador, creo que debería buscar por los rincones para ver, si como dice Serrat, aparecer alguna musa que venga a guiar mis palabras porque tal y como está la inspiración estas frases parecen más dignas de una tertulia estúpida mañanera que otra cosa.

Dicho lo cual, por darle vueltas a algo, el Levante, en concreto la costa levantina, es un auténtico desastre -posiblemente el resto de la costa española sea igual-. Construcciones desordenadas, sin sentido, el caos del cemento con urbanizaciones imposibles y edificios esquizofrénicos, centros comerciales de media planta con minigolf, burger y circuito de karts al lado de un banco, una farmacia y un restaurante italiano. Y todo ello aderezado con carteles en inglés, ni uno en castellano, ni en valenciano. La costa española está alquilada a los guiris europeos y los españoles aparecemos por aquí casi en silencio, de manera sigilosa no vaya a ser que se nos note que somos de las Alpujarras y el acento no sugiera ni el alemán ni el inglés. Este dislate de costa lo hemos generado porque nos viene bien, nos da pasta, viene bien para las arcas y mal para el entorno, y al españolito…que se apañe. Total, llévanos apañándonos años.

Pero oye, ni tan mal. Que si te vas a Portugal hay zonas parecidas. Y tampoco es tan desagradable, total el inglés viene bien para sentirte ciudadano del mundo y, además, es una forma de agradar a la pérfida Albión, de que se sigan sintiendo el British Empire, por aquello de seguir campando a sus anchas por el Mediterráneo, que hace tiempo que es más territorio de las sexta flota yankee que de la armada británica y los barcos de su majestad.

Y así voy pasando un sábado de agosto, sin mirar mucho las noticias, que seguro que el lunes vienen con algo más de suculencia -¿seguirá habiendo serpientes de verano?-, y desde el apacible territorio de la piel de toro seguimos pensando en que ser el ombligo del mundo es perfecto, porque así criticamos lo de fuera y nos erigimos en jueces supremos de lo de dentro. A mí esto me aburre, me genera sopor y cierta distancia en forma de desprecio, un desprecio vestido con un atuendo más que evidente de mal rollo. Me parece muy poco elegante estar todo el día con la superioridad moral…donde esté la superioridad artística que se quiten los chulos de barrio.

Y creo que ya es hora de dormir.

 

Orihuela 2 de agosto 2025

viernes, 3 de enero de 2025

Los años

 

Los años

Nos caen los años…

y que nos caigan

pues duele más el hecho de que no caigan

pese a nuestra impostura de viejo huraño.

Duele ser actor ausente del futuro,

duele no estar en la mesa del mañana,

duele el dolor de no saberse presente,

la melancolía del amigo que te añora,

el no posarte en la estacada del vecino,

el no arañar las cuitas del pensante,

el no llorar por aquel que ahora es vacante.

Todo duele…y en el presente…

Duelen los que te apuñalan,

los que en la cercanía se encaran,

los que no entienden la sonrisa

duelen tanto los lacayos de su orgullo

que por no entender no entienden nada.

Duelen los cercanos si se alejan

y los lejanos si te escupen

los que te quieren cuando es falso

y los que te odian por odiarte, sean ricos o sean lumpen.

Duelen, duelen los minutos cada día

mas, déjame decirte, brindo por este dolor

pues así tendré momentos con mi copa

la que comparto con tu palabra, tu cariño

y saboreo con mi boca.

 

domingo, 29 de diciembre de 2024

Idea de canción 1

 

Me llegan noticias horrorosas. Y el tiempo pasa,

No quedan manos para abrazarnos todos

ni brazos para manosear nuestros deseos

y llegan cosas que en nuestra mente abrasan

Me informan del terrible devenir que arrasa

el asunto del que huimos repletos de lodo

sin encontrar en el palacio la madeja de Teseo

sin saber cómo envolver las heridas en tu gasa

Me abrasan las palabras que no sientes

Me muelen pensamientos que no pensaste

Destrozas mi sonrisa por ganarme

Y no tengo ni ganas ni el tiempo de casarme

Me esperas en el antro donde vestiste a tu Diosa

Y yo me quedé agarrado al horror del principio

Lo injusto del mundo natural llega y me rebosa

Y no hay quien maneje este maldito municipio.

 

sábado, 28 de diciembre de 2024

Felicitaciones de Navidad

 

Tengo un amigo, o eso creo, que me ha respondido a mi felicitación de Navidad de una manera un tanto inesperada y, hasta diría yo, extraña. Un tranquilo y sincero mensaje deseando uan buena noche en compañía de los suyos me llega respondido con una alusión a Ayuso y a que si va diciendo que nos la roban… ¿alguien entiende algo? Yo personalmente no. Y me sorprende que entre amigos salga sin venir a cuento, de manera innecesaria, y con un afán extraño de protagonismo graciosete, el tema de la política. A mí ni la señora Ayuso ni el señor Sánchez se me cuelan en un mensaje deseando felicidad a un amigo. Me parecen unos intrusos, simplemente mentarlos ya sea para bien, o para mal, es algo que me suena a posible frentismo –nunca sabemos qué pensamientos tiene la otra persona- y a cuñadismo de manual. Claro que , qué mejor época que la Navidad para ejercer el cuñadismo, tal y como nos relata Balmes en su “Villancico para mi cuñado Fernando”.

No entiendo que se nos meta la política –por seguir usando ese vocablo, que a mí me parece denigrado a tenor de quienes se dice que la ejercen-, en todo lo que nos rodea. Y menos aún cuando el enfrentamiento y la fractura social empieza a ser tan evidente y provoca tanta discordia. Pues bien, el ciudadano en vez de “bajar el souflé” lo que hace es seguir los derroteros y la senda de borreguismo que le marcan desde el poder –uno u otro, rojos o azules- para reivindicar su equipo y desautorizar al rival. El rival…ese es el problema, estamos ya con la política igual que con los equipos de fútbol…y ni una cosa es política ni la otra deporte. La batalla constante en que nos desenvolvemos entre el ciudadano medio es provocada y alentada por unos señores que albergan la esperanza de que su futuro sea eterno en su poltrona de poder, rojos o azules.

Pero así estamos, viviendo entre tontos. Ya lo decía Pérez-Reverte, es más peligroso el tonto que el malvado. ¿Por qué?, simplemente porque hay más. Y cómo bien apuntaba, 100.000 tontos con un malvado se convierten en 100.001 malvados, porque se dejan llevar. Así estamos, con la tontería constante y dejándonos llevar. Si quiero hablar a un amigo de amistad antes cuelo un mensaje político no vaya a ser que pierda la oportunidad de mostrar mi intelectualidad perfectamente instruida, manejada y alienada por aquellos que en radios, prensa, televisión y redes sociales me van diciendo lo que es bueno, lo que es malo y a quien hay que denostar –o perseguir, depende de la pereza del tonto útil de turno-.

La literatura nos puede liberar de estos yugos, o la música. Pero no tanto porque dejemos de ser tontos –que algo también hace-, sino porque nos ocupa el tiempo y dedicamos menos a seguir las soflamas del político de turno y su propaganda. Goebbels sabía mucho de esto, puso una radio en cada hogar alemán para que se tragaran el mensaje del NSDAP…y vaya si se lo tragaron.

Me da pena, y cierta desazón, ver que entre mis amigos ha llegado también el forofismo político y, por tanto, se sienten cuñados de la razón. No me lo esperaba, me ha pillado fuera de juego. Supongo que es una muestra más de lo que ocurre a nuestro alrededor. Y no hablo de que piensen que tal o cual político no les gusta, eso me parece normal y hasta podría compartir sus filias o fobias. Hablo de que no pinta nada la señora Ayuso en una felicitación de Navidad entre amigos. Tampoco pinta nada que me pongan a Trump o a Obama. Y solamente a los del Aleti de verdad les aclamaría que mencionaran algo de mi equipo –nada peor que uno de otro equipo mencionándote el tuyo por hacerse el agradable-. Pero un político…por favor, ¿¿¿mencionar un político tiene cabida para desear una feliz Navidad???

Pero si piensas que sí, pues vamos por mal camino. Entonces Goebbels ha vuelto. Y es terrorífico. Esperemos que haya menos tontos o que, simplemente, hayan tenido un momento de enajenación transitoria. Si no es así,… me viene a la cabeza que entonces tendrá más sentido que nunca la canción de Golpes Bajos “Malos tiempos para la lírica”, será momento de quemar libros. Savonarola y Goebbels van de la mano y son una pareja temible.

Canciones de Navidad

 

Se acerca la Navidad, está aquí al lado. Me pongo a mirar canciones antiguas, villancicos, y me quedo asombrado por el éxito del villancico de Mariah Carey, ese All I want For Christmas Is You. Siempre pensé que era un versión y resulta que no. Me maravilla. Me parece una canción de Navidad de tomo y lomo, de las de siempre, de las que al escucharla sabes que ya está aquí, al otro lado de la puerta, la Navidad.

Una canción de Navidad debe sonar a Navidad, pero parece que tenemos que hacer lo contrario para parecer interesantes o rebeldes. Hace años yo era un rebelde con la Navidad, no la entendía, pero poco a poco he ido apreciando lo valioso que es hacer un interludio, un parón de tu día a día y dedicarte a abrazar, a sonreír y a intentar entender al de al lado. Solamente por unos días al año podemos hacer ese cambio, si total ya tenemos el resto del año para odiar todo, rebelarnos contra todo y estar enfadados. Y así entiendo yo que deben ser los villancicos…hace poco unos amigos me decían que si hicieran una canción de Navidad sería en plan punk y yo, en mi estupidez tradicional, les decía que para eso mejor no hacer la canción, que una canción de Navidad tiene que sonar a eso, a nieve, a campanitas, a alegría y a ganas de abrazar a tu amigo porque llega una época donde nos damos un respiro.

A mí el punk me encanta, me lo paso bomba escuchando a los Ramones o a The Clash, a Intenational Noise Conspiracy o a Greenday, es una forma de descargar mala hostia y liberar cierta energía que viene muy bien de vez en cuando y, además, puedes encontrar canciones maravillosas tanto en la letra como musicalmente, pero para Navidad…para Navidad dame a la Carey.

Y puestos a hablar de la diva americana hay otra cosa que me encanta de ella, su imperfección. No es un cuerpo como el de una modelo, no es una artista de calificación sobresaliente como Taylor Swift, físicamente –¿está mal mencionar esto?- tiene un cuerpo rotundo de esos que si te olvidas de ir al gimnasio dos meses comienza a deambular de manera autónoma. No es especialmente guapa. No es nada perfecto en lo físico y tiene una voz maravillosa. Esa ausencia del culto al modelaje –que luego a saber cómo lo lleva ella-, me fascina, sus movimientos sosos –diría yo- en el video de All I Want For Chistmas… son hasta casi torpes. Y otra cosa, la canción suena muy a Navidad…pero lo que cuenta es muy poco navideño, solamente le interesa que en las fiestas esté su maromo, que todo le da igual…hasta el bueno de Santa le parece prescindible si no está su chico para compartir cena, sofá, cama y fluidos. Solamente quiero que estés tú conmigo en Navidad, que el resto ya, como que me da igual.

Y, pese a todo, la canción de la buena de Mariah se ha convertido ya en un clásico de estas fechas. Y eso, eso tiene mucho mérito, Hay pocos clásicos recientes de Navidad, el de Wham, el de Frankie Goes To Hollywood (que creo que está olvidado) y no muchos más. Y la señora de Huntington tiene las santas narices de componerla junto con Walter Afanasieff y situarla como clásica. ¡Qué grande!

Para mí, el disco de Navidad redondo es el de Phil Spector, A Christmas Gift For You, con esos sonidos clásicos de principios de los sesenta producidos por el loco de Phil y su muro de sonido para no dejar pasar un microsegundo de silencio entre nota y nota. No veo muchos discos que compitan al nivel, aunque ahí entra el concurso de los gustos y yo soy muy de Spector aunque no me guste,…o me gusta mucho Spector aunque no soy de sus producciones. Dicho lo que sea, que uno empieza a perderse en las divagaciones, creo que el mundo de los discos navideños puede resultarme una vía de escapa para reivindicar a un artista, pero si eso sirve para regalarnos algunas píldoras maravillosas musicales, ¡bienvenidos sean!

sábado, 9 de noviembre de 2024

¿Quién eres?

¿Quién eres?

¿Quién eres? No investigo pero me vienes, investigo y me desapareces, ¿quién eres? Tu cabeza me ronda y tu mirada me sigue, ¿quién eres cuan en la sombra de mi alcoba me apresas?, tu imagen circunda mis canciones y el mundo desaparece cada vez que me vienes a la cabeza. ¿Quién eres cuando no estás y te creo encontrar sin saber dónde te escondes?

¿Quién eres al capturar los sonidos de mi deseo mientras duermo? ¿Quién eres? Sin saberte te busco y no me respondes y luego aparecen tus palabras en el horizonte flotando tras una nube, coloreando el infinito sin ir ni volver. Nunca estás a la hora del té pero me vienes a la cabeza cuando veo las pastas sobre la mesa porque no hay nada de lo que acontece que te deje de lado. ¿Quién eres si no estás y estás en el aire que rodea mis pulmones cuando respiro tu aroma sin saber el olor de tu cuello?

¿Quién eres si no estás en ningún sitio?, si no te veo ni quieres que te vea porque debes esconder tu alma de miradas peligrosas, ¿quién eres entre tanta oscuridad? ¿Quién eres cuando tomas el tiempo sin quererlo y yo, sin poder ver nada en tus ojos, noto como el sonido de las lágrimas me estremece imaginando que sostengo tu mano en un paseo infinito, descalzos, por una avenida de arena al lado del mar.

¿Quién eres?…dímelo antes de que no pueda averiguarlo.


sábado, 31 de agosto de 2024

Los cielos que no quisiste mirar...

 

Los cielos ni son blancos ni azules, son básicamente el producto de nuestro imaginario poético creado a lo largo de miles de años. SI miras por el resquicio que te deja el espacio entre tu mente y lo que te han dicho día tras día, verás que no hay cielos blancos ni azules, solamente deseos. El cielo nos puede esperar pero no tendrá un único color, el cielo ya tiene pintores de brocha gorda y de pincel fino para decorarlo como se quiera decorar, ni tú ni yo vamos a elegir el tono de las paredes.

Pero ni el cielo es azul ni las cosas se arreglan solas, ni tus besos son de color carmesí. Lo fueron cuando te acercaste la primera vez, a la siguiente ya tenías calculado color del interés y posteriormente yo ya no sabía si era tu color o el que yo deseaba. Solamente te veía a ti, y tú veías otras cosas porque tu plan era distinto.

Los hombres y las mujeres somos distintos y no hay nadie –o sí- que pueda sostener que hay maldades o bondades en esta diferencia. Dicho esto, me harta que el rumor de las palabras repte por un fango odioso que genera odio que odia al que tienes enfrente porque odiando se vive mejor y, lógicamente, se odia mejor.

Altanería dicen algunos, prefiero un disco, me harta en mi altanería o en mi pedantería tanta estupidez, pero no puedo con ella.

Cuando nos escondimos bajo el manto que nos protegía de aquella tormenta de arena siempre me dijiste que me amabas, luego elegiste al domador de la verbena a la que nunca te quisiste acercar y yo elegí un bonito mono de Singapur que saltaba sin control entre las distintas bandejas de comida que nos ofrecían…el embajador siempre me odió por ello y, sin embargo, se enamoró de ti. Se acostó contigo y tú conseguiste una maravillosa estancia en Barbados al a que me  invitaste. Se puede decir que salí ganando…pero no es así, yo no buscaba verte en Barbados, yo solamente escribía versos para que te acostaras conmigo todos los días en un ático en Montecarlo. Viviendo una vida parasitaria de desayunos, aperitivos, vermut, comida, polvo de siesta, y noches snob allá donde fuéramos. Quería que tú y yo fuéramos el alma de cada fiesta de Mónaco, quería que sonrieras de manera cómplice cada vez que te besara en la mejilla. Y tú te fuiste a Barbados donde nadie sabía quién eras pero, sin embargo, estoy seguro que saldrías de allí con unos cuantos miles de admiradores.


viernes, 29 de marzo de 2024

Los asesinos de la inteligencia no llevan armas y son gente tranquila...

 

Y cuando el mundo aparece resulta que tu amigo estaba durmiendo. Nadie quería despertarse con ese sonido. Pero a ti la música te martilleaba, pero no sonaba nada. No había ningún sonido que te dijera que tenías que levantarte…no había un camino, no había una senda que seguir cuando tus impulsos te llevaban a gritar sin ninguna otra sensación que la de vacío.

No había nadie, no estaban ni tus amigos ni tus amigas…porque tus amigas eran distintas, había que nombrarlas cuando hablabas, si querías una cerveza tenías que nombrarlas, y si quería un pedazo de urinario para tu meada universal, tenías que nombrarlas…nadie quería que no las nombraras…así que te levantaste pensando que ya era hora de no pensar en nadie más que en ti mismo.

Pero yo no te dejaba, y me odiabas, por aquello de que yo no soy más que un gilipollas…un idiota que no piensa nada más que en intentar entenderte, pero tu twitter y tu insta te decía que me olvides. Y yo quería estar a tu lado porque mis amigos me importan…pero decidiste que lo mejor era olvidarme, un amargo final para mí, para ti simplemente un paso nuevo en el abrazo del vacío. Eso que nunca pensamos, eso que siempre despreciamos.

La mañana siguiente a tu adiós fue el paso que mis lágrimas estaban esperando para desbordarse por mis mejillas, el minuto siguiente al despertar y pensar en ti y en la novia que no tenía fue el perfecto pasillo al horror que, quizás, esperabais. Me fui a otro mundo, al de la desaparición, a esa realidad que no existe…al camino que llevaba a una catarata eterna en el centro de un continente que nadie conocería jamás. Decidí que no me entenderías, ni tu ni nadie, decidí que me habían obligado a decidir que este no era mi mundo. Los que dictaban las reglas no eran los que me amaban, los que tenían  trucos tenían demasiados. Los que marcaban las cartas no eran los míos y los míos creían en reglas estúpidas escritas por otros que no querían más que odiar.

Y yo solamente quería escapar de tanto odio, de tanta mierda, de tanta humanidad olvidadiza, de tanto ser pendenciero, de tanta ausencia de belleza, de tanto señalamiento, de tanta falta de voluntad de entender al distinto. Entender al que opina como tú es una auténtica mierda. Solamente puedo creer en aquel que intenta entender al distinto.

Todo…todo,…es una mierda. Hay demasiada gente que quiere que muera la inteligencia.

 

 

sábado, 10 de febrero de 2024

que es

Que es el amor

Explícame en tu rutina 

O quizás en tu alegría

O lo mismo en la delicia

De quien cada día atina.

Que es el amor 

Tienes la clave distinta?

La que infunde la sonrisa

Que se convierte en pericia

Para olvidar las horas cansinas

Que es

Dime

No eres capaz

Nadie lo es

Y mientras 

Todos lloramos

Sin ser 

Sin ver

Sin el rumor del destino de anheladas sonrisa

sábado, 20 de enero de 2024

Adios

 Dedicado a las mujeres valientes...


ADIOS

No había rumores, Shalma escribía,

no existieron lágrimas, ni lamentos.

"Los rellanos reían desolados aquel día

mientras te marchabas con el viento."

Shalma olvidó el olor de tu compañía

sin otra brisa que el aroma del recuerdo 

y quizás cierto olor a melancolía,

mientras pensaba “si te cruzas te reviento”.


Shalma odiaba a Simon 


Tanto dolor…

que pudo escribir una antología

de los detalles del desamor

¿Qué sentía?

¿una tortura plagada de agonía

en una inmunda travesía

rodeada de hedionda porquería?


¿Hora tras hora baldía

sintiendo la tiranía

de vivir en la jauría

de la incesante rutina

del que de ti se olvida

con una horrenda apatía?


Y Shalma escribió su biografía

Con esos regueros de sal labrando cientos

de surcos en su rostro sin apenas caligrafía

anhelando el calor de un sentimiento.

Mientras, el sonido de una triste melodía

poco a poco en su alma tomaba asiento

llenando sus venas de anhelada valentía

hasta pensar “si te cruzas te reviento”.


No hubo rumores, Shalma escribía,

feliz, sin olvidar el camino polvoriento

del tortuoso camino de rebeldía

Mas...cada paso feliz, pues “si te cruzas… te reviento”.


viernes, 5 de enero de 2024

Nonis Ianuari en juliano, X Kalendas Ianuari en gregoriano

Escribir cada principio de año cuando no escribes a lo largo del mismo me resulta un poco estúpido, es una traición a uno mismo. Traición extraña pues la traición real es la que se produce cada día del año en el que no te plantas frente a la hoja en blanco. Y, sin embargo, tengo la sensación de una falsedad especial cuando escribo después de tanto tiempo. La falsedad, esa que nos invade cada día allá donde miramos. Somos falsos cuando miramos a nuestras parejas, a nuestros amigos y más aún en el rutinario pasar de los días que van entre el primero y el quinto de cada semana.

Siendo nonis Ianuaris, que alguno pensará que es el 9 pero al ser enero pues no, resulta que me pongo a escribir como una manera habitual de dar la bienvenida al año. Pensando en el pasado reciente me quedo con un disco nuevo recién descubierto, uno de unos muchachitos llamados Slow Pulp los cuales en su segundo larga duración reafirman el sonido de los noventa como su apuesta principal. Reminiscencias de Feeder, Smashing Pumpkies, shoegaze…  un disco este Yard que me hace pensar que sigue habiendo chavales que no se dejan arrastrar por “las modas” de lo que suena sin más y que tienen suficiente personalidad como para apostar por lo que otros no escuchan. Que una banda del 2020 toque con sonidos noventeros es como una banda de 1990 toque con sonidos sesenteros…más o menos –con las grandes distancias de la tecnología y la madurez del rock en 1995 comparada con la de 1965-, y eso fue el brit pop.

Es un placer descubrirlos, melodías que no se conforman con el punto amable y que tiran de guitarras distorsionadas de vez en cuando para dar un toque oscuro a lo que presentan en sus canciones. Medios tiempos agresivos o suaves, guitarras limpias o sucias, simplemente rock indie con ganas de gustar y sin cortapisas ni tapujos por estar alejados de raps, regatones o ritmos latinos tan empalagosos como autotuneados, tan impersonales como conservadores pues siguen el patrón de lo “modelno mi amol”.

Y llevo dos párrafos con Slow Pulp cuando lo que estoy escuchando mientras desgrano estas ideas deslavazadas es a Bill Evans, Young and Foolish del aristócrata del jazz. Ese tipo con gafas de pasta y una vida atormentada que nos regaló la sutileza de su piano en cada tema que acometía. Me acabo de dar cuenta de que no me he comprado un disco de jazz desde hace mucho…¿quizás ninguno este año?

Acabo de mirarlo, me compré el maravilloso swingin’ lovers de Sinatra este verano. No sé si cuenta como disco de jazz, a mí me vale para salvar la bola de partido de año sin jazz. Además me compré hace un año, el 11 de enero, el Let’s get it on, de Marvin Gaye que no cuenta como jazz pero sí como música distinta…vamos, digo yo.

He visto que me he comprado dos discos que he escuchado poco, uno el último de The National, me lo compré para prepararme para el concierto al que luego no fui. El otro el de Pixies de Indie Cindy. Esos junto con otros dos (el de Beth Gibbons y el de Regina Spektor) los tengo que escuchar más.

Y este año se presenta con la confianza en que el ser humano nunca decepciona, por regla general es egoísta, no te puedes fiar de él si se juega algo, su palabra cuenta tanto como la palabra de Loki –elige cuál de ellos-, y es tu amigo hasta que tiene que dar la cara por tu amistad. En los momentos en que tienes que defender tu palabra resulta que siempre te están llamando por teléfono o se te ha olvidado tu palabra o…siempre hay un “o”. Las excusas son esclusas que contienen el vendaval de vergüenza que tendríamos que soportar por nuestra falta de coherencia. Esas excusas son las que hacen que renunciemos a mirarnos al espejo porque nuestra imagen reflejada es muchísimo más fea de lo que nuestra amabilidad con nosotros mismos nos permite imaginar. Dorian Gray lo sabía muy bien…por eso tenía el cuadro escondido.

Empezamos un nuevo año…con la esperanza de todos los años pasados.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

sábado, 28 de octubre de 2023

Paranoia

Si buscabas el cielo en tristes sueños

con el rostro surcado por mil lloros

con la sal y el recuerdo de aquel suelo

donde ayer te tumbabas  sin decoro.

Si buscabas un largo y gris deseo

y yo no soy más que otro verso romo

olvidado en el fondo de tu lecho

con mañanas sonrientes al momento.

Enséñame tu cuerpo feliz en cada esquina

levantando las tablas de tu falda arlequinada

revélame el lugar de tu perlada sonrisa

que quiero contemplarla con la imperfección pasada

y abrazar el segundo donde la luna sin prisa

permíteme besar tus manos blancas, dulce miel

lamer ese sabor imposible amando tu piel

Que acontezca el amor de las palabras contiguas

en ese gran salón olvidado que recuerdas

acostados en lechos donde una historia antigua

avisa sin saber que tenemos nuestras cuerdas.

martes, 1 de agosto de 2023

Desde lo inconexo

 

El día aparece sin visos de amanecer, demasiada gente se aproxima al lugar que olvidamos ayer. La tarde no se despertó y se prestó a esperar el sonido de un reloj eterno que no tenía ninguna intención de acercarse para despistar a Morfeo. Las píldoras surgían un efecto que no teníamos calculado, los desiertos explotaron antes de colocar la bomba de tu amor en el reducto adecuado. Y la música de tus proezas resonaba en las mejores emisoras que éramos capaces de sintonizar.

Y tus ojos brillaban una vez más en la oscuridad, como luces de estrellas ya apagadas, brillaban mirando hacia nuestro pasado, brillaban en la oscuridad.

Los momentos que guardábamos fueron cayendo en el olvido de tu memoria sin que fuera posible rescatarlos del pozo donde los condenaste sin remedio, sentencia que no pude revisar y que los vecinos se encargaron de apostillar con una mueca de sincero odio. Las cenas se quedaron pendientes de que la tarde despertara y las mañanas estaban sentadas en el umbral de tu puerta, mirando por un resquicio por si les tocaba aparecer en algún momento.

Y tus ojos brillaban una vez más en la oscuridad, como luces de estrellas ya apagadas, brillaban mirando hacia nuestro pasado, brillaban en la oscuridad.

 

Quizás

  El mundo se me cae, demasiado. Hoy se me cae con un amigo, y no tengo claro por qué. Pero siento que se me cae. Hoy el mundo, de nuevo, ...