martes, 17 de julio de 2018

Harto

De mí...entre otras cosas.

Paso de escribir...qué sentido tiene...paso.

Estoy hasta los huevos.

lunes, 16 de julio de 2018

Historia corta...

Otra idea...a ver si sigo con ella.


John Sadboy llevaba unos días intentando entender el mecanismo por el cual una mujer podía olvidar las palabras. Sally Noiava, de padres rusos y nacida en Evanston, Illinois, se había mudado a Cartagena, Murcia, cuando decidió conocer Europa y se enamoró de un tipo anodino de Murcia, Germán. Su amor duró lo que dura la fascinación que ejerció sobre ella un físico potente y unos ojos azules que “brillaban por la noche para llevarme a casa”, tal y como ella le decía. Él nunca entendió esas frases de Sally, se conocieron en Ibiza en una rave, follaron como locos, ella se enamoró y aprendió castellano con él, él no sabía mucho inglés y entendía que esas frases tan “cursis” eran producto de su aprendizaje del español. La verdad es que Sally tenía tendencia por hacer esos comentarios, para ella la vida tenía un lado poético que, simplemente, teníamos que sacar a la luz. 

Cuando vio que la única luz de Germán eran los faros de su Volkswagen Golf decidió buscar el amor “en un lugar donde una conversación fuera tan fresca como la hierba después de una lluvia otoñal”.
Y apareció John, inglés, de la campiña, un chico de Worcester, cerca de Straforfd.Upon Avon. 

Posiblemente eso ya hizo que Sally se sintiera atraída hacia él, al fin y al cabo Shakespeare era uno de sus escritores favoritos, en concreto los sonetos eran, para ella, el lenguaje universal del amor. Se conocieron en un festival de música, en Benicassim, mientras ella hablaba de que Eddie Veder era de su misma ciudad y él solo deseaba que aparecieran Blur.


John creció en Madrid, su padre estaba casado con una madrileña que siempre tiró de él, especialmente cuando nació John, para volver a la capital española. A Madrid y a Chamberí, como tiene que ser, eso decía su madre parafraseando a su abuelo Jonás, un viejo fontanero que le dio a su única hija todo lo necesario para que fuera una brillante física y trabajase en Londres en unos laboratorios de óptica avanzada, donde conoció al padre de John.

domingo, 15 de julio de 2018

Y otra semana...

Sigo perdido,...con un libro más y un disco más.

Joder, qué poco escribo.

sonidos

Me destrozas un poco cada día... 

Domingo sin ganas...no será loco




Resumen...no he dormido en toda la noche, no entiendo nada, no puedo replicar al sol y tampoco a la luna, y me encuentro agotado.

Así que la canción posiblemente esté mal elegida porque no sé si estoy suficientemente cuerdo para nada.

No sé si hoy será un domingo loco, como el cuento de Scott, al fin y al cabo ayer no estuve bebiendo hasta la madrugada en una fiesta así que no parece que tenga mucho que ver. Lo que sí se es que hoy tengo que currar, que tengo la cabeza para dormir y que no entiendo nada.

La versión clásica de Gloomy Sunday es de Billie Holiday, canción rodeada de una historia dramática, yo prefiero la versión de Heather Nova con ese aire trip hop que tanto me gusta.

sábado, 14 de julio de 2018

Verano

Buscando qué es un poema sin Montecarlo.

Sin entenderme

Ayer estuve en el Madcool viendo a Pearl Jam, grandioso sonido, horrorosa organización. Y hoy estuve con un amigo que me ha dicho que no sabe lo que es el amor desde los catorce años...unos cuarenta años que no sabe lo que es. Y yo le he dicho que joder, qué envidia. Y me he dado cuenta de lo raro que soy, rarísimo, escribir por el amor o por el desamor, por el dolor de no ver, por el deseo de oler...y resulta que esto no lo entiende nadie...

Pues,...vale

Harto

De mí...entre otras cosas. Paso de escribir...qué sentido tiene...paso. Estoy hasta los huevos.